Estrés Postvacacional
Tras las vacaciones veraniegas se hace común el escuchar la importancia de la incidencia de este problema en los puestos de
trabajo. Considerado por muchos como una "moda pasajera", lo cierto es que su aparición está relacionada con el cambio de costumbres que envuelve a la sociedad del Siglo XXI.
trabajo. Considerado por muchos como una "moda pasajera", lo cierto es que su aparición está relacionada con el cambio de costumbres que envuelve a la sociedad del Siglo XXI.Podemos definir brevemente el
estrés como un proceso fisiológico desencadenado por un nivel de ansiedad que supera los límites normales de resistencia de una persona en concreto que afecta, además al nivel psicológico.
estrés como un proceso fisiológico desencadenado por un nivel de ansiedad que supera los límites normales de resistencia de una persona en concreto que afecta, además al nivel psicológico.Nos referimos al estrés postvacacional cuando hablamos de una readaptación a la normalidad de la vida laboral activa necesaria por el sobreesfuerzo físico e/o intelectual y cierta tensión emocional asociada tras un periodo de poco trabajo, generalmente durante las vacaciones. No es en sí una patología médica, sino un conjunto de síntomas característicos comunes en personas que pasan de una época en la que prácticamente no hacen nada a otra en la que se trabaja con total normalidad sin mediar un periodo de adaptación.
La descripción de las personas que sufren el estrés postvacacional responde principalmente a mujeres, ocupantes de puestos administrativos, personas con edades entre 30 y 50 años y aquél grupo de población que están insatisfecho con el trabajo o con la vida que lleva. Según la fuente de datos que consultemos, el estrés postvacacional afecta a una cifra que ronda entre el 30 y el 40 % de la población activa española.
Entre las características que presenta, nos encontramos: aumento de la irritabilidad, falta de sueño e insomnio, cansancio, abatimiento, angustia, tristeza, falta de concentración y sentirse sobrepasado por el trabajo, entre otros muchos.
Afortunadamente, el estrés postvacacional es pasajero, durando entre uno y diez días. Esta
información es de importancia para poder superar el abatimiento y no caer en actitudes de tipo hipocondríaco. No obstante, si se sospecha que los síntomas no están relacionados con la vuelta al trabajo, recomendamos acudir a un especialista en busca de asesoramiento.
información es de importancia para poder superar el abatimiento y no caer en actitudes de tipo hipocondríaco. No obstante, si se sospecha que los síntomas no están relacionados con la vuelta al trabajo, recomendamos acudir a un especialista en busca de asesoramiento.Algunas medidas para combatir el estrés postvacacional son:
Distribuir las vacaciones anuales en periodos más cortos. En la medida de lo posible, no coger un mes seguido de vacaciones sino partirlas en varias a lo largo del año.
Descansar de manera efectiva durante el periodo vacacional, desconectando realmente del trabajo normal.
Llevar a cabo, sobre todo antes de incorporarse al trabajo, horarios de sueño, alimentación y ejercicio físico que nos prepare para la reincorporación, asemejándolos a los que tendremos durante el periodo laboral. Éstos deben ser los adecuados para llevar una vida sana.
Si se viaja, no volver el día antes de la reincorporación al trabajo. Es necesario tener varios días para recuperarse del viaje.
Realizar actividades agradables durante los periodos libres (fines de semana, tardes, etc.) tras la reincorporación que ayuden a desconectar de la rutina del trabajo, pero sin sobrecargas de tareas.
También ayuda mucho el planificar y comenzar proyectos nuevos, combatiendo el desánimo, la apatía y la monotonía.
Por último, debemos tomarnos las cosas con tranquilidad y recordar que el estrés postvacacional es controlable y pasajero.
Para más información, consultar las páginas web:
Tras las vacaciones veraniegas se hace común el escuchar la importancia de la incidencia de este problema en los puestos de trabajo. Considerado por muchos como una "moda pasajera", lo cierto es que su aparición está relacionada con el cambio de costumbres que envuelve a la sociedad del Siglo XXI.
Podemos definir brevemente el estrés como un proceso fisiológico desencadenado por un nivel de ansiedad que supera los límites normales de resistencia de una persona en concreto que afecta, además al nivel psicológico.
Nos referimos al estrés postvacacional cuando hablamos de una readaptación a la normalidad de la vida laboral activa necesaria por el sobreesfuerzo físico e/o intelectual y cierta tensión emocional asociada tras un periodo de poco trabajo, generalmente durante las vacaciones. No es en sí una patología médica, sino un conjunto de síntomas característicos comunes en personas que pasan de una época en la que prácticamente no hacen nada a otra en la que se trabaja con total normalidad sin mediar un periodo de adaptación.
La descripción de las personas que sufren el estrés postvacacional responde principalmente a mujeres, ocupantes de puestos administrativos, personas con edades entre 30 y 50 años y aquél grupo de población que están insatisfecho con el trabajo o con la vida que lleva. Según la fuente de datos que consultemos, el estrés postvacacional afecta a una cifra que ronda entre el 30 y el 40 % de la población activa española.
Entre las características que presenta, nos encontramos: aumento de la irritabilidad, falta de sueño e insomnio, cansancio, abatimiento, angustia, tristeza, falta de concentración y sentirse sobrepasado por el trabajo, entre otros muchos.
Afortunadamente, el estrés postvacacional es pasajero, durando entre uno y diez días. Esta información es de importancia para poder superar el abatimiento y no caer en actitudes de tipo hipocondríaco. No obstante, si se sospecha que los síntomas no están relacionados con la vuelta al trabajo, recomendamos acudir a un especialista en busca de asesoramiento.
Algunas medidas para combatir el estrés postvacacional son:
- Distribuir las vacaciones anuales en periodos más cortos.
- En la medida de lo posible, no coger un mes seguido de vacaciones sino partirlas en varias a lo largo del año.
- Descansar de manera efectiva durante el periodo vacacional, desconectando realmente del trabajo normal.
- Llevar a cabo, sobre todo antes de incorporarse al trabajo, horarios de sueño, alimentación y ejercicio físico que nos prepare para la reincorporación, asemejándolos a los que tendremos durante el periodo laboral. Éstos deben ser los adecuados para llevar una vida sana.
- Si se viaja, no volver el día antes de la reincorporación al trabajo. Es necesario tener varios días para recuperarse del viaje.
- Realizar actividades agradables durante los periodos libres (fines de semana, tardes, etc.) tras la reincorporación que ayuden a desconectar de la rutina del trabajo, pero sin sobrecargas de tareas.
- También ayuda mucho el planificar y comenzar proyectos nuevos, combatiendo el desánimo, la apatía y la monotonía.
- Por último, debemos tomarnos las cosas con tranquilidad y recordar que el estrés postvacacional es controlable y pasajero.
Para más información, consultar la página web:
El Síndrome Postvacacional




